Riaño y su embalse, heridas en sus gentes que no cicatrizarán jamás


A más de 1000 metros de altitud, en la provincia de León, a las puertas de Picos de Europa y en la conocida como Montaña de Riaño se alza el pueblo nuevo de Riaño construido a raíz de la destrucción del antiguo y milenario pueblo original
cuyos restos yacen en el fondo del embalse junto a otros 8 pueblos más como son Anciles, Salio, Huelde, Éscaro, La Puerta, Burón, Pedrosa del Rey y Vegacerneja parcialmente.

Pero para comprender a sus gentes hay que remontarse en la historia, no muy lejana, que gira entorno a la construcción del emblemático embalse -o pantano como se llama por allí- que se convertiría en uno de los más grandes de Europa.
Nos remontamos a principios del siglo XX cuando en un plan de obras hidraúlicas ya se incluía el Embalse de Bachende para su construcción; el proyecto permaneció en el olvido hasta principios de los años 60 en plena época franquista, cuando en el Plan Hidrográfico Nacional se retoma como el embalse de Remolina. En 1965 se comienza la construcción del gran muro de contención de más de 100 metros de altura para retener las aguas de los ríos Esla, Yuso y Oza. Empiezan así las expropiaciones, especulaciones y abandono del pueblo de algunos de sus vecinos como si de una muerte anunciada se tratase.



Pero las obras fueron paralizadas por multitud de recursos y reclamaciones; la esperanza retornaba al valle de Riaño y a sus habitantes, hasta que definitivamente en el año 1987 bajo el gobierno de Felipe González, siendo Ministro de Obras Públicas Javier Sáenz de Cosculluela, y bajo el asombro e indignación de todos, la Guardia Civil y otros cuerpos militares ocupan los pueblos de la comarca durante meses procediendo al desalojo por la fuerza de los vecinos que se negaban a abandonar sus casas de toda la vida. Grandes palas excavadoras para demolerlo todo y camiones para transportar el escombro inundan el valle, como si no quisieran dejar ningún testigo en pie de lo que iba a ocurrir. Los cementerios fueron tapiados con una enorme losa de hormigón.
Múltiples movilizaciones populares ocupaban portadas de los periódicos y abrían los noticiarios.
Cualquier documento o vídeo que podemos encontrar en internet de la época es realmente espeluznante y sobrecogedor.
El cierre definitivo de la presa se produce "casualmente" el 31 de diciembre de 1987 puesto que el 1 de enero entraba en vigor la nueva directiva Europea Medioambiental que prohibía la construcción de embalses en zonas de protección de valles y pueblos de alta montaña.

Enterrados bajo miles de litros de agua quedaron también restos prehistóricos como la Cueva del Oso, el Castro de "Cima de la Cueva" y su necrópolis; restos del castillo y de la Iglesia de San Santiago... mejor suerte han tenido la Iglesia de Pedrosa del Rey, que fue trasladada  para que no desapareciese bajo las aguas; la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario del pueblo de La Puerta que hoy se encuentra a la entrada del pueblo nuevo; de los aproximadamente 80 hórreos de tipo asturleonés que había en la zona, se salvó el de Salio, que se encuentra también en la entrada de Riaño nuevo junto al monumento homenaje "el Silencio de las Campanas".


Visita indispensable es al Museo Etnográfico de Riaño que reúne una interesante colección de fotografías de todas las casas demolidas de los pueblos inundados, gran patrimonio arqueológico de la época medieval de la comarca, una recreación a tamaño real de la casa típica de la zona "la Casa de Humo" con su peculiar techo a dos aguas con cubierta de paja de centeno, una fragua con su herrero, un madreñero y un hojalatero y un aula de la antigua escuela con su mobiliario, profesor y alumnos.


Nadie que no haya vivido en sus propias carnes estos sucesos, sabe lo que se siente al ver las casas y calles de toda tu vida y la de tus padres, abuelos..., y los más viejos ancestros del lugar,, hechos escombro en un instante... es un vacío casi insoportable. 

Un asesinato a sangre fría de un antiguo pueblo, una antigua cultura, perteneciente a un "pais" y paisanaje, incapaz de ser consciente aun hoy, de su responsabilidad ante este flagrante delito. A los jueces les decimos, ya que también son personas, que de nada sirven papeles y artimañas legales ante este evidente atropello... 

En 1986 vivían en Riaño unas cien personas y la mitad de ellas se atrincheraron porque se resistían a ver desaparecer su pueblo y su vida "de un plumazo", aunque sus esfuerzos de nada sirvieron, ya que el proyecto de construcción del pantano ya estaba aprobado en Consejo de Ministros desde 1963... 

son algunas de las palabras de los miembros de la plataforma Riaño Vive que busca recuperar al menos una parte del embalse, con sus carreteras y pastos que llega hasta el Puente de Pedrosa.

Humillados. engañados y estafados, así se sienten los vecinos de Riaño al comprobar con el paso de los años que lo que se prometía como objetivo principal del pantano eran nuevas tierras de regadío para la "Tierra de Campos" no han sido cumplidas.​
El ganado vuelve en busca de sus pastos de siempre

La falta de lluvia y nieve del presente año 2017 ha dado como resultado que el embalse se encuentre en los niveles más bajos de su historia quedando al descubierto retazos de una triste historia.
Calderos!! como dicen los lugareños para vaciar las aguas.

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